Sábado 20 de Octubre, a las 18.30h. Auditorio de Medialab-Prado.

El proyecto Grigri Pixel del pasado año en Madrid y en Barcelona nos ayudó a conocer y visibilizar algunas de las amenazas comunes que afectan a los espacios públicos y de encuentro del territorio africano y europeo. Distintas voces de ambos continentes denunciaban la desaparición de los escasos espacios públicos y la falta de lugares dedicados al descanso, al encuentro, o al entretenimiento, especialmente de los más pequeños. Especialmente en ciudades africanas, la distinción entre centro y periferia generaba una brecha respecto a la cantidad y calidad de sus espacios públicos. Mientras el centro es cuidado y mantenido para el deleite de visitantes y turistas, los barrios periféricos padecen su descuido y negligencia.

Los principales riesgos y amenazas compartidos para esta desaparición de los espacios públicos y de encuentro tienen que ver con la especulación financiera del suelo y la vivienda y con los modelos de gobernanza que adoptan las administraciones.

En el primer caso, el turismo como forma de economía local pone en peligro algunas zonas especialmente atractivas y estratégicamente situadas, sobre las que se construyen hoteles y comercios dirigidos al visitante, y está ejerciendo una fuerte presión sobre el mercado de la vivienda. El aumento de los precios del alquiler o el incremento de la inversión extranjera en la compra de pisos dedicados al turismo, está mutando el tejido vecinal y desplazando o expulsando a la población local de sus barrios. Estas dinámicas socio-económicas asociadas al turismo amenazan con vaciar de vecinos el centro histórico de las ciudades y sus barrios aledaños, para convertirlos en lugar de peregrinaje administrativo e institucional para sus habitantes, o bien en parques temáticos cada vez más uniformizados para los turistas.

En el caso de los modelos de gobernanza, observábamos cómo, tanto en ciudades de África como en Europa, la mercantilización del territorio empuja a la fragmentación del tejido social, al aislamiento de aquellos colectivos más vulnerables socio-económicamente, y a la clienterización de sus habitantes, tratados como meros usuarios y consumidores de servicios. Independientemente de los modelos de gobernanza identificados (ausencia de Estado y proliferación de mafias, en algunas ciudades africanas vs. hiper-normativización del espacio público y sobre-intervención de la administración tecnócrata, especialmente en europa), las personas entrevistadas denunciaban cómo la complicidad opaca entre Estado y mercado, y la connivencia de la administración con grupos de intereses económicos privados, debilitan a la población como agente político en la toma de decisiones colectivas de la ciudad y también a la administración como defensora y garante de los derechos ciudadanos.

Sin embargo, en el caso de Madrid –la ciudad que acoge al Grigri Pixel 2018-, durante los últimos años han surgido respuestas colectivas en defensa de los espacios públicos y comunes y por el derecho a la ciudad para todos y todas. Entre ellas, el “Sindicato de Inquilinas e Inquilinos”, quienes defienden los derechos de las inquilinas y promueven la modificación de la ley de arrendamiento; el “Sindicato de Manteros y Lateros de Madrid”, que denuncia el racismo y violencia institucional, la persecución del colectivo migrante y reclama la legalización de la venta ambulante; o la iniciativa “Lavapiés, ¿A dónde vas?”, que agrupa a las vecinas de este barrio afectado por la gentrificación, para intentar pensar otras formas de vida barriales más sostenibles y desde el auto-gobierno. También el centro social “La Ingobernable”, situado en pleno Paseo del Prado, que pasó de ser la sede de la Universidad Pública (UNED), a sede del Centro de Salud de Retiro, a edificio en desuso y posteriormente cedido a una fundación para la proyección de un museo que nunca llegó a realizarse, hasta que fue reapropiado y ocupado como bien común autogestionado en el 2017.

Todas estas iniciativas y proyectos tienen en común la movilización colectiva del conflicto como motor de cambio social en el corazón de la ciudad y sus barrios, para conseguir mayores cotas de agencia y auto-gobierno en la definición y defensa de los derechos de quienes la habitan y viven, considerándola así como un bien común de todas y para todas. A veces, alineadas con programas municipales que también buscan el empoderamiento de la ciudadanía; otras, en antagonismo directo con la administración, este tipo de iniciativas y conflictos nos da pistas sobre algunos de los retos que plantea la defensa del derecho a la ciudad, sobre qué significa el derecho a la ciudad y qué condiciones deberían darse para lograr este derecho, especialmente cuando ponemos el foco de atención en los núcleos históricos de las ciudades y sus alrededores, en su patrimonio arquitectónico y cultural, o en lo que se vienen denominando EGA (Espacios de Gran Afluencia), sobre los que incide con mayor presión el turismo.

Con este marco de partida, algunas cuestiones a debatir en relación al derecho a la ciudad, en África y Europa, y que nos gustaría abordar en el seminario del 20 de octubre, poniendo en común experiencias, imaginarios y reflexiones de ambos continentes son:

¿Qué entendemos por ciudad?…¿Y por ciudadano/a y por patrimonio? ¿Quiénes lo disfrutan? ¿De quiénes proviene? ¿Quiénes lo mantienen y sostienen? ¿Quienes lo cuidan? ¿A costa de qué? ¿Cómo reequilibrar estos roles?

El derecho a la ciudad, además de reclamarse, ¿cómo puede defenderse, alcanzarse, conquistarse u otorgarse? ¿Quiénes quedan fuera del derecho a la ciudad? ¿Quiénes están legitimados para su reclamo y quiénes no? ¿A quiénes excluimos y qué tipo de brechas sociales, económicas, de género, raciales, edadistas o de salud dificultan su aplicación?

Si la ciudad (y sus infraestructuras, espacios y recursos públicos) es un bien común, de todas y para todas, ¿Qué rol juegan las instituciones municipales? ¿Y la ciudadanía? ¿De qué mecanismos nos dotamos para una co-responsabilidad y una participación colaborativa en el ejercicio del derecho a la ciudad?

Pero no una ciudad entendida de forma unívoca, fija y cerrada. Así pues ¿cómo ejercer el derecho a la ciudad -como objeto-, pero simultáneamente el derecho a su defensa -como acción-? ¿Cómo hacer de su defensa un ejercicio creativo que mantenga abierto su significado y sus imaginarios? ¿Que permita la proliferación de voces y visiones, y que no las cierre?

Si queremos una ciudad inclusiva, justa e igualitaria, para todos y todas, ¿Cómo no reproducir la dicotomía y las dependencias entre centro-periferia? ¿Cómo incluir las distancias cercanas y las lejanas? ¿Cómo incorporar y no olvidarnos de los márgenes y lo marginalizado? ¿Cómo respetar, conjugar e incluir la dimensión colectiva pero también individual de quienes la habitan?

Cuando hablamos del derecho a la ciudad, ¿a qué escala lo hacemos?…¿A escala metropolitana, a escala barrial, a escala vecindario? ¿A qué temporalidad y ritmos?…¿Incorporando el pasado, la actualidad y el futuro próximo y lejano? ¿Al ritmo de quien la habita, de quien la visita como turista, de quien transita…?

Con el derecho a la ciudad, ¿qué formas de vida, qué relatos, qué memorias se están defendiendo, protegiendo y promoviendo? ¿Cuáles otras se están acallando o invisibilizando? ¿Qué otras formas y estilos de vida sostenibles podemos recrear? ¿Qué otros imaginarios de la ciudad se podrían impulsar?

Este debate contará con la participación de: Ibrahima Wane, profesor de la Universidad de Cheikh Anta Diop de Dakar, (Senegal); Monza KANE limam, rapero y activista cultural de Nouckchott, (Mauritania); Cherimus colectivo artístico de Cerdeña (Italia), e Itziar González, arquitecta y urbanista de Barcelona; así como la presencia de los proyectos de Imagina Madrid, programa de Intermediae – Matadero Madrid que apuesta por explorar nuevas formas de intervención creativa y artística en el espacio público.

Biografías de las personas participantes

Ibrahima Wane (Dakar, Senegal)

Doctor en Letras Modernas y en Artes y Humanidades. Profesor de literatura y civilización africanas en la Universidad Cheikh Anta Diop (UCAD) de Dakar y de historia social de la música en el Instituto Superior de Artes y Culturas (ISAC) de Dakar. Director de la formación doctoral de Estudios Africanos de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la UCAD. Sus temas de investigación actuales son la poesía y la música populares en el África del Oeste, la literatura escrita en lenguas africanas, las culturas africanas y el imaginario político. Vive y trabaja en Dakar.

Monza KANE limam (Nouckchott, Mauritania)

Activista, rapero y productor. Funda su sello ZAZA Productions en 2005 y en 2008 crea el Festival de Cultura Urbana de Assalamalekoum, con presentaciones, proyecciones, exposiciones, talleres y conferencias. Tradujo la Declaración Universal de los Derechos Humanos al foulani y la adaptó a canción para las Naciones Unidas. Militante del sector cultural africano, es miembro del comité directivo de Arterial Network y representante de África del Norte entre 2013 y 2017. Miembro del programa Equation Music, impulsado por el Institut Français y la Organización Internacional de la Francofonía. Consultor y experto cultural en la conceptualización de respuestas artísticas para la paz. Director artístico durante tres años del proyecto “Afro N’Goni HOP”, rap musical que narra la crisis de Malí, una iniciativa de la fundación On the Niger River.

Cherimus (Cerdeña, Italia)

Organización sin ánimo de lucro fundada en 2007 en Perdaxius, Cerdeña, por los artistas visuales Marco Colombaioni, Matteo Rubbi y Emiliana Sabiu. El equipo actual incluye artistas y profesionales de distintos sectores y disciplinas con base en Cerdeña, Milán, Berlín y Estambul. El objetivo de Cherimus es contribuir al desarrollo del patrimonio social y cultural, pasado y presente, de la región Sulcis-Iglesiente (suroeste de Cerdena) a través del arte, abriendo esta región a inputs y experiencias de otros lugares (el Mediterráneo, África, Europa) mediante proyectos de cooperación internacional. Cherimus busca crear puentes entre regiones remotas geográficamente o aparentemente incompatibles pero que comparten similares contradicciones entre su marginalidad y riqueza cultural. En sardo, Cherimus significa “deseamos”.

Itziar González, (Barcelona)

Arquitecta y Urbanista. Desde 2002 se ha especializado en procesos de mediación y resolución de conflictos entre ciudadanía y administración, a través del diseño y coordinación de la participación ciudadana en materia de urbanismo y obra pública. Ha sido Concejal electa del Distrito de Ciutat Vella de Barcelona desde Junio del 2007 hasta mayo del 2010. Es coautora de los libros “Revoltes” (Dau, 2014) y “La força per canviar les coses” (Angle, 2015). Desde octubre del 2012 participa activamente en los movimientos sociales, y es miembro fundador del grupo promotor del ParlaMent Ciutadà  y Directora de l´Institut Cartogràfic de la ReVolta . Junto a la UTE Km ZERO ganó el concurso internacional para la redacción de las estrategias de actuación y el proyecto de urbanización de la Rambla de Barcelona.